Si tienes pareja, estás viviendo algo verdaderamente especial e increíble. Tienes a alguien a tu lado que te ama y ha decidido compartir el resto de su vida contigo, en los momentos buenos y malos. ¡Es algo extraordinario y a la vez desafiante! Sin embargo, en medio del ajetreo diario, es fácil olvidar disfrutar plenamente de nuestra relación y la compañía que compartimos.

La vida en pareja nos brinda la oportunidad de crecer, aprender y experimentar el amor de Dios a través de nuestra relación. Hay aspectos clave que debemos tener en cuenta para disfrutarla al máximo y cultivar nuestra espiritualidad al mismo tiempo.

Uno de ellos es ser conscientes de la presencia de Dios en cada momento de nuestra vida en pareja. Cuando estamos unidos, no solo lo disfrutamos nosotros, sino también Él. Además, quiere guiarnos en nuestro camino juntos. Al ser conscientes de esta realidad, podremos apreciar y valorar aún más nuestra conexión como pareja.

Compartir detalles cotidianos entre nosotros es parte fundamental del disfrute y la unidad en nuestra relación. Contarse aquello vivido durante el día, las dudas que han surgido, los pensamientos que hemos tenido y preguntarnos el uno al otro lo mismo. Una relación sólida requiere tiempo, entrega, amor y paciencia, pero también necesita risas, emoción, desafío y aventura. Todo esto debemos compartirlo de manera tangible, no solo a través de palabras, sino también mediante acciones concretas.

Si reflexionas sobre tu propia relación, ¿cuántas risas comparten juntos? ¿Tienen algún viaje o aventura planeada? ¿Qué les emociona? En medio de las serias responsabilidades de la vida, es importante crear espacio para estas cosas.

Espacios para reir, para aprender cosas nuevas, para descubrirse dentro de otro escenario, ilusionarse por cosas futuras. ¿Cómo podría verse esto en la práctica?

Muy simple: busquen una buena peli juntos que toque su lado humorístico, planifiquen una salida de fin de semana, deciden tomarse un café fuera de casa esta semana, júntense con otras parejas y/o amigos, comiencen un curso juntos…¿qué tal, si aprenden juntos a dar masajes? ¿o van al peluquero y cambian su look juntos?

Hay miles de posibilidades y el límite es su fantasía. ¡Sean creativos!

La vida en pareja puede ser una fuente inagotable de alegría, crecimiento personal y espiritual. Sí, también espiritual, pues como decíamos antes, cuanto más conscientes estemos de la presencia de Dios en nuestra relación y más nos dediquemos a fortalecernos mutuamente y disfrutarnos, más nos acercaremos a la plenitud que Dios imaginó y deseó para nosotros como pareja. Y esto sin duda alguna, puede incluir también, que busquemos actividades para disfrutar relacionadas con la espiritualidad. ¿Qué tal leer un libro sobre temas de fé juntos y conversarlo al finalizarlo o en el proceso? ¿qué tal, tomarse un día a la semana, en la cual conversan sobre temas espirituales? Podrían incluso disponerse a compartir sus preocupaciones y temas pendientes, para orar el uno por el otro. Sin duda, también aquí, el límite es su fantasía.

La relación en pareja nunca será solo algo corporal, así como tampoco será algo intelectual. Alma, cuerpo y mente están Unidos. Así mismo, estos tres, son parte de nuestra relación. Dios desea que como pareja logremos vivir y conocernos el uno al otro en profundidad, lo cual significa: compartir y compartirnos en plenitud.

Te deseamos que la espiritualidad, y especialmente Dios, sea parte del cimiento en tu relación y te ayude a disfrutar cada paso en el maravilloso viaje junto a tu pareja.

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